Ubicada en el Barrio privado La reserva, sobre la ruta que conecta San Martín de los Andes con el Lago Lolog y el río Chimehuín, proyectamos nuestra casa y estudio sobre un terreno con amplias vistas al Cerro Chapelco. El desafío era combinar las actividades de la vida diaria familiar y las actividades de producción y trabajo del estudio de arquitectura. La resolución que optamos logra que ambas se complementen, pero sin molestarse mutuamente. Quisimos generar un pieza a modo de escultura anclada de forma fuerte al terreno y trabajada a través de los llenos y vacios, donde pocos elementos contundentes le dieran fuerza y significado a la forma. Dos ventanales enfrentados horadan las fachadas de manera horizontal y continua, de gran extensión, creando el vació principal de la forma. El volumen del estudio crece y se eleva destacándose de la linealidad y horizontalidad del volumen principal de la casa. Hacia el extremo opuesto el dormitorio principal en el nivel inferior se toma del desnivel del terreno y genera un contrapunto visual al volumen del estudio. Los materiales se usan para reforzar la contundencia del lenguaje formal. La piedra es la envolvente exterior. La madera nativa, raulí en tablas verticales de 1” x 8” destacan los vacios generados. El hormigón visto en los dinteles marca la continuidad de los grandes vanos horizontales. La chapa gris del techo termina de dar cierre y forma a los volúmenes. Buscamos que cada espacio exterior tuviera un lenguaje común y se experimentara una continuidad entre cada uno a través del material y el color. El techo se construyó con tirantes ocultos por el cielorraso inclinado, albergando una capa de 8” de celulosa proyectada, generando un excelente aislamiento térmico. Para el estar comedor optamos por un cielorraso de tablas de raulí de 1”x8” iguales a las tablas usadas para revestir los tabiques. De esta manera logramos enfatizar el sentido longitudinal del ambiente. En el resto de los cielorrasos se optamos por un revestimiento de placas de yeso, creando una unidad entre cielorraso y cerramientos verticales. La idea es generar ambientes neutros donde se destacan los paños de vidrio que conectan con el paisaje. Proyectamos un gran ambiente que actuaría como el centro en torno al cual fluyen las acciones de la casa. El hall principal, el estar, comedor y cocina son un único gran espacio, en relación directa con la naturaleza circundante. Este concepto se percibe tanto interiormente, a través de la continuidad espacial, como exteriormente por medio de los ventanales continuos. Desde este gran ambiente de acciones cotidianas podemos ingresar al estudio, que mantiene su privacidad y cuenta con un ingreso independiente.